martes, 18 de diciembre de 2012

Un comentario sobre la elección PS


Con datos sobre un universo de 8 235 votos válidamente emitidos, faltando regiones completas  por informar,  el resultado parcial le otorga a la lista encabezada por Osvaldo Andrade (que he denominado “café para todos”) un 73 % de los votos, la que elegiría 23 de los 30 miembros nacionales del Comité Central del PS. Le sigue la que reúne a los sectores de la “renovación” encabezados en votos por Ricardo Núñez, y una “disidencia tercerista”, encabezada en votos por Héctor Peña,  con 14% de los sufragios y 4 miembros del CC, y luego la denominada lista “por una asamblea constituyente y un congreso extraordinario”, con 7% de los sufragios válidos, en la que estamos incluidos y que recibió un modesto pero promisorio apoyo, dada su constitución a última hora como un acto de resistencia al unanimismo artificial y a la ausencia de debate. Finalmente, las listas del Frente Allendista y de un autodenominado Grupo de Apoyo a Bachelet reúnen un 5,2%, con un miembro del CC electo, y un 1,3% de los votos, respectivamente. Cabe hacer notar que los candidatos del sector llamado de la “Nueva Izquierda” reúnen menos del 20% de los votos, lo que no debiera darle derechos a priori a encabezar el PS, como se las arregló Andrade antes de la elección.
El diseño de “acuerdo general en la cúpula” en nombre de la unidad tras Bachelet tuvo un éxito importante, que sería absurdo desconocer. Pero no logró instalar la uniformidad mediocre y sin contenidos en el PS, carente de toda idea o propuesta que no sea el retorno al poder en base a la popularidad personal de la ex presidenta Michelle Bachelet. Basta ver el programa de la lista en cuestión para constatarlo. La inscripción de cinco listas, donde se quería que hubiera un monopolio, y los resultados de la elección, preservan un mínimo de diversidad y auguran una buena dosis de discusión futura. Por nuestra parte, insistimos en que se promueva un Congreso extraordinario en el que se delibere y actualice con seriedad y profundidad una plataforma programática que el PS defienda en la próxima etapa. Estamos en un momento, como se observa, en que proponer lo obvio en un partido político digno de ese nombre, que además dice defender ideas de izquierda, provoca las máximas resistencias  de quienes tienen solo un propósito y no quieren que nada lo arriesgue: alcanzar algún cobijo futuro en el presupuesto del Estado. Nuestra esperanza es que removiendo conciencias esto cambie para volver a darle al socialismo chileno, como siempre lo tuvo, un papel de vanguardia en las ideas y en las luchas sociales por más democracia y más justicia en Chile y América Latina.

Gonzalo Martner

Declaración

Hoy martes 18 de diciembre en la mañana, más de 36 horas después de finalizada la elección y en plena era de Internet,  el Tribunal Supremo entregó los resultados sobre un universo de 8 235 votos válidamente emitidos, faltando regiones completas por informar. Esta tardanza, que genera una desconfianza generalizada pues se puede prestar a manipulaciones de actas de resultados, se suma a un reglamento de elección que no fue aprobado por la instancia correspondiente (el Comité Central) sino por un autoacordado del Tribunal Supremo, lo que constituye un nefasto precedente. Agregamos que la información inicial sobre la elección recogida por la prensa, el domingo 16 en la noche, fue entregada por un grupo interno, que suele sustituir a la organización partidaria, y no por el Tribunal Supremo. Esperamos que estas irregularidades no empañen el resto del proceso y que se realice con la máxima transparencia. En especial, creemos indispensable que estén disponibles a la brevedad en la página Web partidaria copias escaneadas de cada acta original, de modo que cada cual pueda observar la corrección del recuento final.

Alfonso Guerra
Gonzalo Martner

lunes, 26 de noviembre de 2012

Ver reseñas de El Mercurio, Radio Cooperativa y La Tercera sobre inscripción de listas en el PS.

Lista Abierta
SOCIALISTAS POR UNA ASAMBLEA CONSTITUYENTE Y UN CONGRESO EXTRAORDINARIO
PLATAFORMA POLÍTICA

El Partido Socialista de Chile puede ser un protagonista fundamental para impedir que la derecha siga gobernando a partir de 2014. No obstante, mantiene  definiciones erradas en su política y una situación de crisis prolongada de su convivencia interna.

Es equivocada la política de distanciamiento de los movimientos sociales. El Partido dejó de estar primordialmente en la sociedad para volcarse al Estado, desnaturalizando su vocación esencial de partido del cambio y de la transformación social. Esa política debe sustituirse por la recuperación de la vocación de representación de la sociedad y sus aspiraciones, y especialmente del mundo del trabajo, de la cultura, de los jóvenes, de las mujeres, de los pueblos indígenas y de los discriminados.

Es equivocada la política de subordinación a los poderes fácticos. La ausencia de definiciones partidarias, con expresa obligación de disciplina parlamentaria en materias legislativas centrales, ha llevado al Partido a dejar de ser un protagonista en la defensa de la soberanía sobre los recursos naturales, las reformas tributarias, los derechos laborales y las reformas al sistema político. En estas materias, debe definir una posición concordante con las resoluciones de sus órganos regulares (empezando por el Congreso) y hacerla valer a todos sus integrantes, especialmente en el parlamento. No es tolerable que parlamentarios socialistas voten a favor de los intereses empresariales en materia de cobre, semillas, pesca y reajustes salariales. Se debe establecer una barrera infranqueable entre los intereses empresariales y de corporaciones y la conducta partidaria.

Es equivocado privilegiar acuerdos con el PDC y aceptar sus vetos.  El Partido Demócrata Cristiano, mantiene su propia opción presidencial, su propia identidad y una inequívoca definición  en el plano económico. El entendimiento con el PDC contra la derecha no requiere una ruptura de los entendimientos con el resto de la izquierda. Esa política debe enmendarse a la brevedad y promover un frente amplio que reagrupe a toda la izquierda y a los movimientos sociales progresistas para reconstruir desde una izquierda fortalecida un entendimiento político de toda la actual oposición. Esta debe dirimir sus opciones programáticas y de liderazgo en primarias, mediante pronunciamiento popular.

Es equivocada la opción que no otorga valor a la institucionalidad partidaria. El deterioro de la convivencia interna debe cesar en base a un giro radical en las prácticas de dirección, teniendo como primer punto el irrestricto respeto a los estatutos, a las normas de democracia interna  y al funcionamiento de los órganos colectivos. Especial cuidado debe tenerse con el respeto de las normas sobre paridad ya aprobadas, que debe incluir desde la mesa partidaria hasta las instancias comunales. Un Congreso Extraordinario en enero de 2013 es indispensable para devolver el poder a los militantes, poner fin al sistema del acarreo, repolitizar al PS y sincronizar la definición de una plataforma programática y una dirección que la defienda en el próximo período.
Se trata de poner término a un modo viciado y carente de toda legitimidad de generación interna de autoridades en base a la acumulación de fichas sin militancia ni compromiso alguno, el subsiguiente acarreo clientelista en las votaciones y su reemplazo por el derecho a voto interno con el expreso requisito de participación efectiva en eventos deliberativos, en los que a su término se proceda al voto. La dirección nacional debe elegirse en Congreso cada dos años, en concordancia con la política y la plataforma aprobada para cada período. Esto supone mantener el registro de militantes que cumplen con obligaciones periódicas habilitantes (carnet de cotización anual, participación comunal registrada) y que caduca, entre elección y elección, los derechos electivos de los que no las cumplan. El modelo de la participación interna en el que insistimos, está consagrado en los estatutos vigentes, los que simplemente no se respetan. La idea de la participación amplia, ha terminado estimulando las prácticas clientelísticas más tradicionales y reprobables.

Es equivocado poner la fuerza orgánica en los grupos internos y no en el Partido. Así lo hemos aprendido una y otra vez. Es en nuestro Partido y en el fortalecimiento de nuestra estructura donde los socialistas debemos volcar nuestro trabajo para dotar de contenido y convicción a nuestro trabajo de masas.

Por todo lo expuesto, proponemos a nuestros compañeros la siguiente plataforma programática del Partido Socialista de Chile para ser desarrollada en diálogo estrecho con la sociedad civil organizada y con los movimientos ciudadanos:

1)     Elaboración de una nueva Constitución mediante asamblea constituyente decidida en plebiscito, que establezca la igualdad ante la ley, la representación proporcional y el fin a los quórum que dan de derecho a veto a la minoría en las leyes orgánicas; y la consagración del derecho al trabajo, a la educación y a la salud públicas, y demás derechos económicos, sociales y culturales  contemplados en los tratados internacionales firmados por Chile por sobre la propiedad privada irrestricta de la Constitución del 80; una Constitución que contemple la iniciativa popular de ley y la obligación de consulta social en la elaboración de leyes; que fije un régimen semipresidencial, la descentralización política y el reconocimiento de nuestros pueblos originarios y la promoción y protección de sus derechos;
2)   Promoción de la igualdad de género, del matrimonio igualitario, del respeto por la diversidad sexual, de la libertad de la mujer para decidir sobre la maternidad con despenalización del aborto, consagrando que los derechos reproductivos son inalienables.
3)     Recuperación de la propiedad pública de los recursos naturales, con desarrollo de la minería estatal y aumento sustancial de la tributación privada de acceso a la explotación, reafirmación del carácter público del acceso al agua, al mar y al espectro radioeléctrico;
4)   Estrategia nacional de desarrollo sustentable, con fomento del ahorro, reforma tributaria progresiva, banca pública activa, cese de los abusos financieros e inversión en innovación, especialmente en las pymes, con  desarrollo regional equilibrado;
5)      Reforma de la negociación colectiva para llevarla más allá de la empresa, reforma del despido colectivo, reforma de la capacitación laboral y aumento del salario mínimo, seguro de desempleo ampliado y programas de empleo comunitario; para el sector público, un nuevo estatuto que elimine la arbitrariedad en los despidos y que otorgue indemnización para los casos en que legalmente se produzca.
6)     Sistema mixto de pensiones incorporando un nuevo pilar solidario de reparto que dé certeza básica a las jubilaciones;
7)   Desarrollo de la educación pública, con prohibición del lucro en todos los niveles de la educación y principio de gratuidad en su acceso con responsabilidad con las futuras generaciones y ampliación del acceso a la cultura, con obligaciones culturales y de pluralismo en la TV;
8)      Fondo solidario en salud y fortalecimiento de la salud pública, especialmente la salud primaria;
9)    Programa de inversión en  infraestructuras para consolidar un urbanismo integrador que aumente la calidad de vida e intervenga los barrios sin equipamiento social y cultural;
10)   Nuevo modelo energético basado en tecnologías renovables no convencionales, protección de los ecosistemas y la biodiversidad con ordenamiento territorial riguroso y ampliación del sistema de zonas protegidas.

Estas son las tareas socialistas de hoy y es nuestro deber defenderlas y no subordinarlas a los vetos de los que representan a los intereses oligárquicos.  El Partido Socialista de Chile existe para transformar el orden social, no para conservarlo en nombre de la gobernabilidad, la estabilidad o la mantención vacía de  alianzas.
La vocación del Partido Socialista de Chile es construir alianzas y liderazgos para luchar eficazmente contra todas las injusticias sociales, no para renunciar a esa lucha. Nos levantamos para evitar que se acalle el debate por los que sólo buscan administrar el poder gubernamental y quieren que el Partido renuncie a su rol de representación histórica de los valores de la izquierda y su proyecto igualitario y libertario.

Santiago, noviembre 26 de 2012.